Sí, estoy soltera. No, no es una enfermedad.

No elegí estar así, no soy una feminista empedernida que habla de los hombres como si fuesen objetos inútiles e ineptos. Y no, tampoco soy lesbiana. Me gustan los hombres y el sexo me parece maravilloso; y, aunque sea cierto que también me puedo regalar mis propios orgasmos, hace falta muchas veces un ser humano…