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-Te siento triste- me dijo el otro día mientras caminábamos por el Parque de las Luces. -No estoy triste; estoy pensativa-, respondí. Me miró con incredulidad y me dijo: -Pensar es algo que puedes hacer sonriendo.   Es por eso que me ven siempre así. Desde ese día obedecí; supongo que jamás sabrán qué pasa…