“Nos debemos un café”.

Eso escribí, tentando al demonio, al destino, a mis instintos, a mi carne... Con la idea en la cabeza de que nos debíamos más que un café. ENVIAR. Y el mensaje viajó, y, en cuestión de segundos, llegó a su celular.  No iba a contestar... Seguro estaba lo suficientemente ocupado trabajando en alguno de sus proyectos... Seguir leyendo →

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